Aurora Carbonell, ha consolidado en la última década una carrera como artista plástica marcada por la intensidad emocional y la expresión del duelo. Aunque sus raíces están en el baile, su trayectoria en las Bellas Artes es hoy una de sus facetas más reconocidas. De formación autodidacta, su relación con las artes plásticas comenzó de forma privada, alentada por su marido, Enrique Morente.
Tras el fallecimiento de Morente en 2010, Aurora volcó su dolor en la creación, utilizando los pinceles y el cincel como una forma de sobrevivir a la pérdida. Su trayectoria se define por un estilo expresionista y visceral, donde las manos, los rostros y las figuras abstractas buscan capturar la esencia del sentimiento flamenco y la memoria familiar.